JOSEP DOMINGO VILAFAMÉS Vilafamés regresó ayer al siglo pasado en la IV Mostra Vilafamés 1900. El casco antiguo de la localidad se transformó para recordar cómo eran las calles del municipio y las actividades económicas que daban vida a sus vecinos. La elaboración de la iata, la antigua farmacia, la preparación del jabón, el lavadero comunitario, la antigua escuela con pupitres, son algunos de los elementos que también se pueden ver hoy en las calles de la localidad de la Plana Alta. A los visitantes les llamó la atención la singular representación del parany, con su paranyer y la Guardia Civil echándole el alto. No falta en este recorrido la taverna. La lluvia no impidió la representación de una corrida goyesca, el baile del águila o la Ronda dels Quintos.
Un grupo de modistas se encargaba de coser la indumentaria tradicional. Entre ellas, Ana Mari, que se encarga en los últimos años de vestir a Na Violant d´Hongria. Asegura que la suya es una procesión que va quedando en el olvido. Lo mismo pasaría con la elaboración de la iata si Quico Vidal no enseñase a unos discípulos a elaborar esta materia prima que posteriormente sirve para la elaboración de todo tipo de cestos y también de las tradicionales alpargatas.
El escenario
Los escenarios para las representaciones de los oficios son cualquier rincón del pueblo o las entradas de las casas abiertas. El horno de pan, el molino de aceite, la barbería, el horno para cocer el pan, que data del siglo XIV, la carpintería o el ceramista son algunos de los atractivos que se encontraban los paseantes.
La elaboración del jabón, escobas o colchones también formaban parte de este mosaico del pasado, en el que todos los actores invitados son vecinos. Muchos de ellos desempeñaron en el pasado el oficio que mostraban. Otros se sumaron para colaborar y dar vida a la población para fomentar la llegada de los visitantes. La actividad en la calles del pueblo se complementa con actuaciones en el órgano barroco a cargo del organista Augusto Belau Cabrera que interpreta obras de los siglos XVI, XVII y XVIII. Además, en las salas de la Caixa Rural se ofrece una exposición de pintura acrílica.
Con las jornadas del vino y el aceite, los fines de semana con encanto, la jornadas gastronómicas y la transformación del pueblo en el siglo pasado Vilafamés consigue transformar sus calles y atraer cada vez a más visitantes. Este año, una de las novedades era la representación de una corrida goyesca, atracción en la que han colaborado los miembros de la peña taurina de la localidad.